Mi esposa entrena casi todos los días. Yo preferiría no hacerlo. Resulta que entre esos dos extremos hay bastante espacio para movernos.
No todas las respuestas están en Google. Algunas están en el cuerpo, en la experiencia o en la duda compartida. Esta serie parte de preguntas reales que nos hacemos todos, y trata de pensarlas con honestidad, sin fórmulas mágicas.
Mi esposa y yo tenemos una relación completamente distinta con el ejercicio. Ella entrena prácticamente todos los días y pocas cosas logran interponerse. Lo disfruta, le da estructura a su día y reconoce con bastante claridad que su estado de ánimo mejora cuando hace ejercicio. Yo admiro mucho esa dedicación. También sé que difícilmente voy a imitarla.
A mí no me gusta mucho hacer ejercicio. Tampoco lo vivo como un sacrificio: entiendo sus beneficios, sé que necesito moverme y procuro darle un lugar en mi vida. El problema es justamente ése, darle su lugar. Hay muchas otras cosas que naturalmente llegan antes en mi lista de prioridades y, entre semana, el ejercicio suele competir contra todas ellas.
El fin de semana cambia algo. Subirme 45 minutos a la bici el sábado (y si el universo así me lo indica también el domingo) me cuesta menos. Hasta lo disfruto un poco más. No porque de pronto me convierta en una persona deportiva, sino porque ya no siento que estoy tratando de meter el ejercicio a presión entre dos cosas que preferiría estar haciendo.
Así que apareció una pregunta bastante interesada de mi parte: ¿hacer ejercicio principalmente el fin de semana realmente cuenta?
Resulta que hasta tenemos nombre
Buscando una respuesta descubrí que existe un término para las personas que concentran buena parte de su actividad física en uno o dos días: weekend warriors. Gran nombre, se siente épico aunque verme en mi bici estacionaria no lo sea.
Pero encontré algo todavía más interesante. Un estudio publicado en British Journal of Sports Medicine analizó datos de casi 155 mil participantes del Mexico City Prospective Study. Los investigadores compararon a personas físicamente inactivas con quienes hacían ejercicio una o dos veces por semana y con quienes lo hacían con mayor frecuencia.
En ese estudio, tanto los llamados weekend warriors como las personas regularmente activas mostraron una asociación similar con un menor riesgo de mortalidad por cualquier causa frente a quienes reportaban no hacer ejercicio.
Es importante decirlo bien: no demuestra que hacer ejercicio dos días sea idéntico a hacerlo cinco, ni que frecuencia, duración o tipo de actividad sean irrelevantes. Lo que sí cuestiona es una idea que yo había dado bastante por sentada: que para hacer bien el ejercicio necesariamente tenía que parecerme más a mi esposa.
El ejercicio también tiene que encontrar su lugar
Viendo a mi esposa entiendo perfectamente por qué hablamos tanto de constancia. En su caso, el entrenamiento no compite con el resto del día: ayuda a organizarlo. Es parte de su rutina y ella reconoce una relación directa entre hacerlo y sentirse mejor.
En mi caso funciona distinto. El ejercicio necesita negociar su espacio. Y creo que ahí cabemos muchas personas. No necesariamente rechazamos el ejercicio ni dudamos de sus beneficios. Simplemente no ocupa el mismo lugar que para alguien que genuinamente disfruta entrenar.
Hay quien corre antes de trabajar, quien juega futbol los sábados, quien nada, quien va dos veces a la semana al gimnasio, quien sale a caminar y quien, como yo, encuentra más fácil subirse a la bici cuando llega el fin de semana. No tenemos los mismos objetivos ni hacemos la misma actividad, pero quizá compartimos algo: encontramos un momento en el que movernos compite un poco menos con nuestra vida.
Para mí, esos 45 minutos del sábado se sienten diferentes a intentar conseguir los mismos 45 un miércoles. Y eso también importa, porque una rutina que podemos repetir tiene bastante más utilidad que una rutina ideal que nunca encuentra espacio en la agenda.
Tampoco hay que recuperar cinco días en dos
Ahora, descubrir que existe algo llamado weekend warrior no significa que tengamos que tomarnos en serio la parte de “warrior”.
Hacer ejercicio uno o dos días no implica intentar recuperar el sábado todo lo que no hicimos de lunes a viernes. Una persona que está empezando, por ejemplo, necesita considerar su condición física, experiencia y objetivos antes de aumentar de golpe la duración o exigencia de una actividad.
La idea no es terminar destruidos para que “cuente”. Mucho menos convertir el ejercicio en una forma de pagar por lo que comimos, descansamos o dejamos de hacer durante la semana.
Si la actividad es más demandante, la recuperación también forma parte de poder seguir siendo constantes.
Encontrar una forma que sí sea nuestra
Mi esposa probablemente seguirá entrenando casi todos los días y yo seguiré admirando que lo haga. Cuando llegue el sábado, seguramente me subiré 45 minutos a la bici; el domingo, quizá también. No porque haya encontrado una forma de hacer trampa ni porque dos días sean necesariamente mejores que cinco.
Simplemente encontré una manera de darle un lugar que funciona mejor con mi vida. Ella encontró la suya hace mucho. Yo sigo trabajando en la mía.
El Bienestar en Preguntas
El Bienestar en Preguntas es una serie que parte de dudas reales -grandes o pequeñas- para pensar el bienestar desde lo cotidiano, lo confuso y lo humano.
Tal vez no resolvimos nada, pero al menos lo dijimos en voz alta. Y eso también es parte del proceso.
El Bienestar en Preguntas es una serie que parte de dudas reales —grandes o pequeñas— para pensar el bienestar desde lo cotidiano, lo confuso y lo humano.
Referencias
- O’Donovan, G., et al. (2024). Associations of the ‘weekend warrior’ physical activity pattern with all-cause, cardiovascular disease and cancer mortality: the Mexico City Prospective Study. British Journal of Sports Medicine, 58(7), 359-365. Consultar fuente
- dos Santos, M., et al. (2022). Association of the ‘Weekend Warrior’ and Other Leisure-time Physical Activity Patterns With All-Cause and Cause-Specific Mortality: A Nationwide Cohort Study. JAMA Internal Medicine, 182(8), 840-848. Consultar fuente


Deja un comentario