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Cómo volver a la rutina después del fin de semana: una anti guía

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A veces el problema de volver a la rutina es todo lo que decidimos hacer para volver a la rutina.

Hace poco estaba poniendo la alarma para el lunes y empecé a hacer una de esas listas mentales que parecen perfectamente razonables a esa hora. Mañana me levanto temprano, tomo más agua, como mejor, tal vez hago ejercicio, contesto un par de cosas que dejé pendientes y, ya entrados en gastos, me acuesto temprano.

Lo curioso es que el fin de semana tampoco había sido particularmente desastroso. Había comido fuera, dormido un poco más y dejado alguna cosa para después. Un fin de semana, vaya.

Aun así, ahí estaba yo organizando el lunes como si hubiera algo que reparar. Y pensé que quizá tenemos una relación un poco rara con eso que llamamos volver a la rutina.

Así que, después de descubrir que mi plan consistía básicamente en ponerle seis propósitos al mismo lunes, pensé que sería más útil hacer una anti guía: algunas maneras bastante comunes de complicar algo que podría ser mucho más sencillo.

1. Trata de arreglar todo el lunes

El lunes parece tener una capacidad extraordinaria para acumular buenas intenciones. Ponemos la alarma media hora antes, rescatamos la botella de agua que llevaba tres días en el coche, decidimos qué vamos a comer y pensamos que quizá también sea buen momento para retomar eso que llevamos semanas posponiendo.

A las 8:15 de la mañana ya estamos atrasados en nuestra nueva vida.

Ninguna de esas decisiones tiene algo de malo. El problema es convocarlas a todas el mismo día. De hecho, ya hablamos de por qué nos cuestan tanto los lunes cuando les cargamos demasiadas cosas. Volver a la rutina puede ser bastante menos ambicioso.

2. Siente que tienes que compensar el fin de semana

Aquí aparece un sentido medio torcido de hacernos dueños de nuestras decisiones. El sábado hubo postre, el domingo pedimos algo para cenar y el lunes aparece una ensalada con una responsabilidad que nunca pidió tener. O dormimos hasta tarde y sentimos que ahora toca madrugar. No hicimos mucho el domingo y queremos arrancar la semana siendo particularmente productivos.

Incluso podemos hacer lo contrario: pasar el fin de semana lleno de planes y llegar al lunes pensando que tampoco descansamos como debíamos.

Y creo que esto es un tema de cómo vivimos en la era moderna: intentamos compensar descanso con productividad.

Ahí quizá convenga distinguir dos cosas. Retomar es regresar a algo que acostumbras hacer; compensar empieza con la sensación de que debes algo. Si normalmente cuidas ciertos horarios, te mueves, cocinas en casa o trabajas en tener mejores hábitos de sueño, el lunes puedes simplemente regresar a ellos. No necesitas pagar intereses por el sábado.

3. Trata al fin de semana como una falla del sistema

Hablamos de “salirnos de la rutina” como si cada viernes ocurriera un pequeño desperfecto y el lunes tuviéramos que restaurar la configuración original. Pero hay un detalle: sábado y domingo llegan todas las semanas.

Nuestra rutina real no es únicamente la versión ordenada que existe entre semana. También incluye comidas familiares, planes que cambian, sábados activos, domingos flojos, noches más largas, mañanas sin alarma y alguna tarde en la que no hicimos nada particularmente útil.

Eso no significa que todo dé igual ni que los hábitos dejen de importar. Al contrario: un hábito se construye por repetición y una rutina sostenible necesita suficiente consistencia para mantenerse, pero también suficiente flexibilidad para convivir con una vida normal.

Una rutina real debería poder sobrevivir a un sábado, pero nos gana la severidad.

Entonces, ¿cómo volvemos a la rutina?

Después de toda esta anti guía, la respuesta resulta bastante poco espectacular. El lunes haz lo que normalmente te toca hacer. Regresa a tus horarios, atiende tus pendientes y retoma las cosas que forman parte de tu vida sin intentar corregir en 24 horas todo lo que ocurrió durante las 48 anteriores.

Y quizá también podamos dejar de pensar que cada lunes volvemos de algún lugar. Si sábado y domingo llegan todas las semanas, no son una interrupción de nuestra rutina. También son parte de ella.


Referencias

  • Singh, B., Murphy, A., Maher, C., & Smith, A. E. (2024). Time to form a habit: A systematic review and meta-analysis of health behaviour habit formation and its determinants. Healthcare, 12(23), 2488. Consultar fuente
  • Gardner, B., Lally, P., & Wardle, J. (2012). Making health habitual: The psychology of habit-formation and general practice. British Journal of General Practice, 62(605), 664-666. Consultar fuente

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