Todavía es fin de semana. Tu cabeza parece no haberse enterado.
Son las seis de la tarde del domingo y todavía queda domingo. Pero algo empieza a cambiar. Aparece la lista del lunes: la alarma, el tráfico, los pendientes, esa junta, lo que no terminamos el viernes y todo lo que juramos que ahora sí vamos a empezar esta semana.
A esa sensación se le ha puesto distintos nombres. En inglés aparecen Sunday Blues o Sunday Scaries. En México tenemos uno bastante menos dramático y quizá más preciso: domingo de bajón. No necesariamente es tristeza ni ansiedad. A veces es simplemente esa incomodidad que aparece cuando el descanso todavía no termina, pero nuestra cabeza ya empezó la semana.
La pregunta interesante no es cómo eliminar el lunes, sino evitar regalarle una parte del domingo.
¿Qué hay detrás del domingo de bajón?
Buscando qué se sabe sobre esta sensación encontré un estudio reciente dedicado específicamente a los Sunday Blues. Los participantes describían algo que resulta bastante familiar: el domingo funciona como una especie de frontera. Por un lado miramos hacia atrás y evaluamos el fin de semana; por el otro empezamos a anticipar las demandas de la semana que viene.
Eso ayuda a explicar por qué el bajón puede aparecer incluso cuando el fin de semana estuvo bien. No necesariamente estamos reaccionando a algo que está ocurriendo en ese momento, sino a lo que sabemos que viene después.
Y si además llegamos cansados, quizá valga la pena revisar qué puede estar detrás de sentirte cansado incluso después de dormir.
A veces queremos demasiado de dos días
También hay otra posibilidad menos científica y bastante cotidiana: quizá le pedimos demasiado al fin de semana. Queremos descansar, ver gente, hacer ejercicio, resolver pendientes, comer bien, dormir más y llegar al domingo por la noche perfectamente preparados para convertirnos en nuestra mejor versión el lunes.
Dos días tienen una capacidad limitada para cumplir expectativas. Cuando el domingo llega con la sensación de que no descansamos suficiente, no hicimos suficiente o no nos preparamos suficiente, el lunes empieza a cobrar antes de tiempo.
¿Cómo tener un domingo sin bajón?
1. Prepara lo necesario, no todo
Hay cosas pequeñas que sí pueden hacer más amable el lunes: dejar lista una comida, revisar la agenda o decidir qué necesitas llevar. La diferencia está en no convertir el domingo por la tarde en una oficina previa a la oficina.
2. Cuida un poco tus horarios
El fin de semana suele mover nuestras horas de sueño, comida y actividad. No hace falta vivir sábado y domingo con horario militar, pero una diferencia enorme puede hacer que el lunes empiece con el cuerpo intentando entender qué zona horaria estamos usando.
3. Haz algo que todavía pertenezca al domingo
Una comida, una caminata, una película, leer, cocinar o simplemente no hacer gran cosa. Parece obvio, pero cuando empezamos a anticipar la semana podemos abandonar el domingo antes de que termine.
4. Dale al lunes una entrada razonable
Quizá el lunes no necesite ser el día en que corriges toda tu vida. Volver a tu rutina después del fin de semana puede ser bastante menos dramático que empezar de cero.
El lunes llegará de cualquier manera. No necesita llegar desde el domingo.
Referencias
- Peng, Z., Sethi, H., Xue, H., Kolks, L. A. G., Hu, J., & Desmet, P. M. A. (2026). The ‘Sunday Blues’: A qualitative exploration. Frontiers in Psychology, 17, 1882556. Consultar fuente
- Cleveland Clinic. (2025). How to Fight Off the Sunday Scaries. Consultar fuente


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