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Cansancio después de viajar: por qué pasa aunque la hayas pasado increíble

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Hay una razón por la que muchas personas regresan de vacaciones diciendo que necesitan descansar otra vez.

“Necesito vacaciones de las vacaciones” es una frase tan común que casi siempre se dice riéndose. Pero el cansancio después de viajar es muchísimo más real de lo que parece.

Aunque hayas descansado, dormido más o pasado días increíbles, viajar también implica desgaste físico. Caminatas largas, aeropuertos, maletas, cambios de rutina, estrés y horas sentado terminan acumulándose en el cuerpo de formas bastante reales.

Y quizá el problema es que normalmente asociamos viajar con descansar. Y no siempre son la misma cosa.

Viajar también es una forma de actividad física

Hay algo curioso en muchos viajes: terminas agotado aunque técnicamente “no hiciste ejercicio”. Pero el cuerpo no distingue demasiado entre caminar kilómetros enteros turisteando, cruzar aeropuertos enormes, cargar mochilas o maletas, pasar horas sentado, dormir menos o mantenerte activo durante todo el día.

De hecho, basta revisar el reloj inteligente o apps de salud que tengas en tu smartphone para verlo reflejado: días de viaje que terminan con 20 o hasta 25 mil pasos acumulados sin haber pisado un gimnasio.

Hay mucha actividad física escondida dentro de un viaje y normalmente viene acompañada de menos hidratación, comidas irregulares y descanso menos profundo.

Por eso muchas personas terminan sintiendo fatiga física incluso después de regresar, algo muy relacionado con lo que explica esta nota sobre por qué te sientes cansado aunque hayas descansado.

El estrés de viajar existe aunque el viaje sea bueno

También está la parte mental que rara vez consideramos. Porque viajar implica logística constante: empacar, revisar documentos, llegar a tiempo, esperar, hacer filas, moverte en lugares desconocidos e improvisar. Especialmente en viajes de trabajo, donde además de trasladarte sigues teniendo responsabilidades, pendientes y atención puesta en otras cosas. Y aunque muchas veces todo eso es parte emocionante de la experiencia, también genera cierto nivel de estrés físico y cognitivo.

No todos los viajes descansan igual. Y cuando además el sueño cambia por horarios, vuelos o cansancio acumulado, también puede ayudar revisar estrategias relacionadas con cómo dormir mejor y mejorar tu descanso.

El cuerpo suele pasar factura después

Muchas veces el cansancio no aparece durante el viaje. Aparece cuando vuelves.

Te das cuenta en cosas pequeñas: dormir más de lo normal, sentir piernas pesadas, necesitar silencio o tardar uno o dos días en sentir que recuperaste tu ritmo.

Y honestamente, tiene sentido.

El cuerpo pasó días enteros operando fuera de rutina: caminando más, descansando distinto, hidratándose peor o funcionando con horarios alterados.

Por eso, además de elegir mejor qué comer o cómo hidratarte durante trayectos largos, también puede ayudar entender qué sí vale la pena comer cuando viajas y cómo preparar formatos prácticos en movimiento dentro de esta guía sobre cómo llevar suplementos de viaje.

Y cuando el desgaste físico se acumula, recuperar energía también se vuelve parte importante del regreso.

Tal vez descansar también implica bajar el ritmo al volver

A veces queremos regresar de un viaje y retomar inmediatamente trabajo, pendientes, entrenamiento y productividad, pero quizá el cuerpo necesita algo distinto. No siempre va a ser otra vacación, pero sí dormir mejor un par de días, hidratarte bien, comer más simple o recuperar la rutina poco a poco.

Porque el bienestar no siempre se trata de hacer más. A veces también tiene que ver con reconocer cuándo el cuerpo necesita recuperarse, incluso después de algo que disfrutaste.

Y sí: tal vez por eso existen las famosas “vacaciones de las vacaciones”.


Referencias

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